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Alejandro Otero Fernández

Redondela (Pontevedra) 1888 – México DF 1953

Alejandro Otero Fernández ingresa en la Universidad de Santiago de Compostela en 1903 para estudiar medicina. Una vez licenciado se desplaza a Madrid para realizar los estudios de doctorado, es allí donde consigue una beca para trasladarse a Berlín, Freiburg, Munich y Viena. Durante su estancia en Centroeuropa, Otero tiene la oportunidad de acercarse a las mejores clínicas obstétricas del momento y adquirir conocimientos sobre las nuevas tendencias docentes y asistenciales que más tarde, cuando en 1914 obtiene la cátedra de Obstetricia en la Facultad de Medicina de Granada, querrá aplicar.

A partir de su llegada a Granada, las inquietudes de Alejandro Otero no se limitan a la docencia y asistencia, sino que abarcan y lo involucran en múltiples proyectos sociales y políticos: en 1923 es presidente del Patronato del Sanatorio Antituberculoso de la Alfaguara (Granada); forma parte del Consejo Directivo de la Caja Regional en Granada llevando a cabo importantes funciones para la implantación del seguro de Maternidad de la mujer trabajadora. Su intensa actividad política en las filas del PSOE le llevan a presentarse a las primeras elecciones del 14 de abril de 1931. En 1932 es elegido rector de la Universidad de Granada, cargo del que dimitirá al año siguiente, tras el triunfo de la CEDA. Es miembro del Comité Revolucionario de Granada durante la revolución de octubre de 1934, hecho que le conducirá a la cárcel durante dos meses.

Antes de la sublevación militar de 18 de Julio de 1936, Otero abandona Granada. Durante la guerra civil es miembro de la Comisión de Compras en el Extranjero con base de actuación en la Embajada de España en París, presidente de la Subsecretaría de Armamento y Municiones constituida por Indalecio Prieto en diciembre de 1936 y posteriormente es nombrado Subsecretario de Armamento. En septiembre de 1938 es elegido vicepresidente de la Comisión Ejecutiva del PSOE. En 1940 se exilia a México.

En España se le juzga por “espionaje en rebeldía” y más tarde bajo la Ley de Responsabilidades Políticas se le desposee de la cátedra y se le condena a la pérdida de todos sus bienes, a la inhabilitación, a la expatriación durante 15 años y a una multa de un millón de pesetas.

En México seguirá ejerciendo su labor médica, vinculado ahora, a los organismos que se organizan para asistir a los exiliados españoles. Alejandro Otero no regresará a España.

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