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La familia Castillo García- Negrete: saga de científicos e intelectuales

La familia Castillo García-Negrete es una conocida familia, de las más influyentes de su tiempo entre los liberales de Jaén. Los progenitores, Dolores García-Negrete Ruiz Zarco, natural de Alcalá la Real (Jaén) y Federico Castillo Extremera natural de Castillo de Locubín (Jaén), médico de profesión y uno de los personajes más populares, constituyen una prolífica familia. Sus catorce hijos se forman en el ámbito de la medicina, el derecho, la arquitectura y la ingeniería agrícola.

Federico Castillo Extremera no es sólo respetado en el ámbito sanitario, su compromiso social va más allá, además de médico, es dramaturgo y propietario del Teatro El Norte, responsable provincial de Izquierda Republicana, diputado a Cortes y presidente de la Diputación Provincial de Jaén en 1936. Ese mismo año, el 31 de noviembre, Federico Castilla Extremera muere en Madrid debido a un cáncer de garganta.

Tras el fallecimiento de su esposo, Dolores regresa a Jaén y allí inicia una intensa actividad política. Se afilia al Partido Comunista del que Federico (hijo) es miembro fundador en la capital y se vuelca por entero en la defensa de la legitimidad republicana. El trío formado por Dolores y sus hijos Federico y Manuel, ambos médicos, se convierte en el puntal más influyente del Partido Comunista en la provincia de Jaén.

Al finalizar la Guerra Civil, los miembros de esta familia republicana viven una represión implacable contra ellos. Cuatro de los hijos consiguen esquivar la persecución huyendo al exilio, otros cuatro terminan en campos de concentración y en la cárcel y Dolores García-Negrete, la madre de familia, será la peor parada. El último día de guerra, Dolores decide no formar parte de la expedición que sale de Jaén con destino al puerto de Alicante. Quizás piense que los vencedores de la guerra respetaran su reputación intachable, o su labor humanitaria en la retaguardia, o simplemente su condición de mujer, pero no es así. Dolores García-Negrete es detenida, encarcelada y condenada a muerte. El 1 de marzo de 1940 es fusilada en las tapias del cementerio de San Eufrasio de Jaén.